martes, 23 de diciembre de 2008


No es que intentemos buscar esencias de las cosas pero hay sitios en que las quintas esencias ponen luz en lugar de ensombrecer y este es uno de esos extraños casos.

Obra.¨Composición en tríangulo con paisaje de Chirico¨. 1996. Aplicaciones y bordado. 185 x 90,5 cm.

Y es que la esencia, más bien lo esencial, no está ni en la concepción de la obra -puro acto de exorcismo- ni en la ejecución de la obra -flagelación, autoagresión que atenúa en la fatiga la turbulencia de los sentidos- ni en la obra con su seguro paso, su elocuencia de égloga o su densidad de drama en versos. Y no es que “escape a los ojos”, es que está donde los ojos no pueden ver, donde hay que hacer uso de nuestras cualidades más lejanas de la razón y más cercanas a esa especie de magnitud extrasensorial en que se mide la complicidad.

Es ésta una obra de la que es muy difícil ser detractor y de la que se precisa ser cómplice para apreciarla en su justa magnitud.

Heriberto Hernández
Nov 1995.
Palabras para el catálogo de la exposición "En complicidad con Ariadna".
Galería de Arte de Cárdenas.

Obras. Serie sin título. 1990. Tinta y tempera sobre cartulina. 100 x 70 cm. c/u




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